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PROYECTO
DDH/2004/89-126

HISTORIA
LA SUBLEVACIÓN Y MASACRE DE JESÚS DE MACHACA
(1921)

LA SUBLEVACIÓN
La tiranía del corregidor

La sublevación de Jesús de Machaca indudablemente fue un suceso más en la historia de la rebelión india del altiplano. Puesto que los abusos inhumanos del último corregido de Jesús de Machaca Luís Estrada, contra la dignidad humana de los indios habían sido insoportables. Además este tenía sometido bajo su poder, a 34 originarios humildes en calidad de sirvientes.

  1. En vista de esta realidad desesperante, los indios comunarios no pudiendo seguir más tiempo la odiosa opresión de su corregidor, seguro de no encontrar la justicia o algún ampara, indignado pero disgustados seguramente de proceder así decidieron deshacer definitivamente en forma física de la mencionada autoridad.

    Para comprender mejor los sucesos que precedieron a la sublevación antes, veamos la versión de dos autores que se refiere precisamente a los hechos que motivaron la rebelión de los comunarios machaqueños.

    Según Barcelli, el corregidor de Jesús de Machaca poco antes de la sublevación, habían ordenado la detención y encierro de un comunario en uno de los calabozos del corregimiento. Yendo este a La Paz, se olvidó de su víctima encerrada en el calabozo sin que nadie pueda liberarle de la muerte por hambre y sed.


  2. Hasta tanto dure la ausencia del corregidor, penetraron en el recinto odiado; pero para sorpresa de ellos se encontraron sólo el cadáver del infortunado comunario, fue Elizardo Pérez quien recogió los datos de labios de los mismos indios comunarios de Jesús de Machaca cuando fue a fundar la escuela, dice que el corregidor "había apresado a dos indios por motivos insignificantes, imponiéndoles una multa" muy elevada que no pudieron pagar los detenidos, "en vista de ello fueron encarcelados y privados de alimentos" en tanto que reunieran el monto requerido".

    Mientras tanto, los opresores empezaron a celebrar "algún acontecimiento familiar" muchos días "en medio de libaciones", y sólo después de pasada la borrachera y el jolgorio", la autoridad se acordó de sus prisioneros, pero para su sorpresa, se encontró ante "el espectáculo de la agonía y la muerte de los desdichados".

  3. Ante este hecho tan inaudito e inhumano, los comunarios después de realizar una reunión silenciosa, resolvieron castigar al tirano en su propia justicia.

    Siguiendo los relatos de Elizardo Pérez, el corregidor se dio cuenta de haber incurrido en un crimen horrible e inhumano, y, por consiguiente, temía por la suerte de su vida. De modo que, tuvo que huir de la aldea como fuese "arrojado por su miedo" a La Paz "llevando consigo a toda su familia".


  4. Pero los indios no se dejaron vencer con la huida de su corregidor, sino que se ingeniaron hábilmente atraerlo y, efectivamente, después de arduas sugestiones consiguieron el retomo del corregidor al pueblo de Jesús de Machaca.

LA REBELIÓN Y LA MUERTE DEL CORREGIDOR
Madrugada del 12 de marzo de 1921.

  1. Al sonido de pututos los comunarios de "Conco" (Qhunqhu), "Achuma"(Achuma Grande), "Sullcatiti", "Lagua Collo", "Yarviri", "Titiri", "Calla", "Parina", y "Ancoaqui", en número de tres mil hombres - según el gobierno.


  2. Con fuerza irresistible y furia atacaron sorpresivamente la población de Jesús de Machaca. Saquearon e incendiaron probablemente todas las casas de los vecinos del pueblo y únicamente pudieron salvarse la iglesia y dos viviendas cuyos propietarios por desesperación vivaron a los "REPUBLICANOS", haciéndose entender de esta manera "que pertenecían al Partido Republicano". En este ataque, presumiblemente las víctimas no pasaron de "seis o siete", pero según el gobierno además de la muerte del corregidor y su familia fueron victimadas nueve persona mas.


  3. De manera que, el desafortunado corregidor a pesar de que se defendía con su arma de fuero desde el primer piso de su casa, fue sacado de ella para ser victimado por la gente furibunda que estaba conglomerada en la plaza del pueblo de Jesús de machaca. "En el tremendo trance, dice Elizardo Pérez- debió dolerse de su propia estupidez la haber sido tan miserablemente engañado".


  4. Sin embargo, para esclarecer la verosimilitud de este hecho, aún no contamos con testimonios escritos o documentos que puedan ser descubiertas si es que la inclemencia natural o el hombre no los haya destruido. Pero lo cierto es que así se terminó la vida de un déspota que no tuvo reparos en su conducta hacia los indios de Jesús de Machaca.


MASACRE

  1. La intervención militar en la masacre
    El presidente Bautista Saavedra, al enterarse de los sucesos del altiplano sin dar importancia a las consecuencias fatales que pudieron ocurrir, "impartió las órdenes que el caso requería a las autoridades de Pacajes, Omasuyos, Sicasica, Los Andes e Ingavi, en sentido de que se tomen las medidas necesarias para sofocar la sublevación".
  1. De modo que ordenó la inmediata movilización de un escuadrón del Régimen Abaroa I, 1 de Caballería, que se encontraba acantonado a 15 kilómetros del teatro de los sucesos. Dicho regimiento - según Elizardo Pérez- estaba constituido por 1200 hombres perfectamente armados. La fuerza militar al mando del coronel Vitaliano Ledesma, acudió al lugar de los acontecimientos acompañada por los vecinos de Guaqui y los de Jesús de Machaca, y al orden o instrucción impartida que tenían se lanzaron "al ataque con furia irresistible" cometiendo una de las masacres más intrépidos - que se recuerda en la historia del Indio boliviano. Sin embargo, el gobierno manifestó que la fuerza fue recibida por los sublevados "con fuego de fusilería, han tenido esta que repeler la agresión, con la misma fuerza, dispersando a los sublevados".


  2. Pues de esta manera el gobierno justificó la intervención militar en la masacre a los comunarios de Jesús de Machaca con estos términos:

    "La fuerza militar no ha cometido ningún abuso ni a fusilado a los indígenas; el Ejército se ha comportado dentro de las normas que señala el reglamento militar. Hemos enviado fuerzas de línea para contener los atropellos de los sublevados y, a la cabeza de cien hombres, ha ido un competente jefe, llevando las instrucciones necesarias para proceder con toda prudencia y desplegar una política de tolerancia con los indígenas. Presente la fuerza en el altiplano, los indígenas no prestaron combate en campo abierto; se retiraron a los serranías próximas y desplegaron guerrillas, comprobando que la militarización les ha proporcionado todos estos recursos... la clase indígena descargo fuego cerrado sobre las tropas de línea; pues habían estado armados de rifles winchester y el armamento que quedó en el altiplano después de la revolución del 99".

  3. Ante la situación del movimiento envolvente que operaban los indígenas en número de 4 mil, el jefe de las fuerzas de línea, conforme a las prescripciones del Código Penal Militar, esto es, de las intimaciones del caso, ordenó descargar contra los sublevados".


  4. Por su parte, la prensa extranjera en Buenos Aires según el periódico El Diario, dice "que las tropas enviadas por el gobierno" par sofocar la sublevación, resultaron insuficientes por cuanto los sediciosos indios poseían "grandes elementos de resistencia, dinero y armas para sostener una lucha homérica".

    Pero en los hechos, las cosas eran diferentes, los soldados y los supuestos propietarios o damnificados del pueblo de Jesús de Machaca desde el día 14 de marzo, con pretendido ruin, se dedicaron a "el pillaje y al saqueo", incendiando las casas o viviendas, masacrando a mujeres, niños y ancianos. Despojando a los comunarios de sus ganados (vacuno, ovino o lanar y camélidos). Estos hechos fueron confirmados por los indios damnificados ante las autoridades judiciales de La Paz, con los siguientes términos:

    "Con la intervención armada y ataque de las fuerzas de línea fueron mandadas a sofocar la llamada sublevación de indios - se han entregado, cruel y descaradamente, a asesinar a varios indígenas, que en su mayor parte, eran ajenos a sublevación, la ferocidad y crueldad de los asesinos, no paró en esto, sino que también fueron sacrificadas las vidas de multitud de ancianos, mujeres y niños. Consumados los asesinatos, los criminales, viéndose libres de la resistencia que tal vez hubiesen hecho las víctimas, en defensa de sus propiedades, se entregaron a saquear y robar, todo lo que a su paso encontraron, inclusive los miserables víveres de cada indio tenia en su vivienda. Por último, no pudiendo ya llevar las casas, por ser imposible, prendieron fuego, el mismo que como es lógico y natural, consumió y convirtió en cenizas las viviendas de los desgraciados indígenas que,... fueron asesinados cobardemente, bajo el pretexto de que había orden de exterminar a los de JESÚS DE MACHACA SEAN O NO CULPABLES".

  1. Asesinato y secuestro de ganados:
  1. Los asesinatos no sólo se produjeron "en el teatro de los suceso" o lugar de la llamada sublevación indigenal de "Jesús de Machaca", sino que se extendió a otros lugares distintos y lejanos como los PARINA, SULLCATITI, YARVIRI, etc.

    El escuadrón militar permaneció durante un mes entero en Qhunqhu, haciéndose servir con las mejores reses y productos del lugar. Afectando en gran medida no solamente a los escasos víveres de los indios sino también a los pastizales y cebadales con sus caballos.

  2. En cuanto al secuestro de los ganados, el gobierno reconoció haber ordenado el secuestro de 900 cabezas de ganado lanar a los sublevados con el propósito de someter obediencia, pero se dice que ordenó su devolución. En parte esta orden se cumplió. Sin embargo, todos los demás ganados secuestrados sobrepasó a la cantidad sostenida por el gobierno. De acuerdo a la documentación en total parcial de los ganados secuestrados alcanza 1417 cabezas y de los cuales han sido devueltos solamente 508 cabezas. En consecuencia, las 909 cabezas de ganado presumiblemente nunca han sido devueltos a los indios de Yarviri, Parina Abajo y Parina Arriba. Parece que falta el ganado secuestrado a los comunarios de Sullcatiti Abajo. De todas maneras, el costo total de los 909 cabezas de ganado alcanza 6660 bolivianos (billetes). Ver el cuadro por parte el número de fusilados también varia.

  3. El gobierno admite solamente 20 muerto durante la operación de masacre, Pero según el periódico "EL ANDINO", los fusilados alcanzan a 118 comunarios.


  4. Durante el masacre algunos "mistis" victimaron a los indios Juvenal Quispe y Francisca Ajacopa, esta murió abrazada de sus hijos, y Manuela V. de Kayo cuyo cadáver fue arrojado al fuego que procedía del incendio de su casa".


  5. En la estancia de Sulcatiti, las fuerzas militares primeramente ahuyentaron a los moradores y como quiera no había indígenas, hicieron descargas de fusilería contra indefensas mujeres, tal sucedió con la mujer Francisca Pairumani y sus dos hijos menores... quienes murieron a consecuencia de las balas, esto mismo sucedió con el anciano Pedro Mamani, no obstante de que esta privado de la vista.


  6. No contentos de ejecutar tales hechos, procedieron a incendiar las casas de los indios.


  7. Y en la pampa "Quimsa Cruz" de las citadas estancias, fueron asesinados dos indígenas más. Hubo denuncias en sentido de que los masacradores profanaron "los cadáveres de las víctimas para que de esta manera desapareciese el cuerpo del delito".

  1. La evaluación del incendio de viviendas
  1. Para establecer la magnitud del incendio de viviendas, se encargó la tarea de su evaluación al juzgado parroquial de Guaqui. Este juzgado a través de su equipo personal entre 1 y 2 de diciembre de 1921, procedió al peritaje de reconocimiento de las casas incendiadas", constatando "la fuerza y violencia" con que trataron los saqueadores "las cerraduras de puertas" y otros detalles menores. Este "peritaje" corresponde a cuatro estancias: Parina Arriba y Abajo, Yarviri, Sulcatiti. Las casas incendiadas de las mencionadas estancias alcanzan a 219 habitaciones y 17 cocinas.


  2. Las especies que habían en cada habitación eran generalmente prendas de vestir: Llijllas, Polleras, Ponchos, calzones, camas, bayetas, lanas, lana hilada, costales, chuspas, sogas, pellejos, etc. Los víveres eran: harina, chuño, quinua, tunta y otros productos.

    La cantidad de las pérdidas son 91.263 bolivianos incluyendo los daños ocasionados a la Iglesia de Parina Arriba y Yarviri y a dos habitaciones de una hospedería. Y los comunarios afectados por el incendio de sus viviendas alcanzan a 125 personas que corresponden a las estancias mencionadas arriba.


  3. En total de pérdidas por el secuestro de ganados e incendio de viviendas que suma 97.923 bolivianos con una diferencia de 22.077 a la cantidad estimada de 100.000 bolivianos por el apoderado de los comunarios Felipe Pizarro.


  1. Intervención de las comunidades en la sublevación
  1. Es cierto no todas las comunidades intervinieron en la llamada sublevación de Jesús de Machaca, sino, nueve. Los indios de Sullcatiti Arriba, por ejemplo, no quisieron participar en el levantamiento ni contribuir con el dinero. En vista de esta negativa, han sido excluidos de la confianza de los rebeldes; y éstos les reprocharon amenazando con destruir", como el pueblo de Jesús de Machaca a sangre, fuego y exterminio con el saqueo de sus bienes si los de Sullcatiti Arriba no prestaban su apoyo y adhesión a la causa de la rebelión.

    Evidentemente los comunarios de Achuma sustrajeron los ganados de la "playa de Sullcatiti Arriba" tales como: lanar, asnal, y vacuno. Arrearon dichos ganados a Achuma que se halla "en la serranía de difícil acceso". Pero cuando la fuerza armada destacada por el gobierno se presentó en el mencionado lugar, "los rebeldes abandonaron los ganados robados" que eran unas "sesenta llamas". Es posible que dichos ganados hayan sido aprovechados por los vecinos o soldados, ya que los indios del mencionado lugar después solicitaban la devolución de 60 llamas de conformidad con la ley de 22 de noviembre de 1916.

Fuentes

  1. Redactor de la H. Cámara de Diputados, tomo III, 1921 p. 20
  2. Barcelli S., Agustín: ob, cit. P 101 y ss.
  3. Pérez Elizardo: Warisata, La Paz, 1962, p. 73.
  4. Ibid. P. 74.
  5. La Razón (La Paz), 3 de agosto de 1930, p. 8. El 11 de marzo (1921), pocas horas de la madrugada del 12, el profesor Marcelino Yanqui habría "reunido en su escuela a numerosos indígenas" con el propósito de proceder la exterminación de los habitantes del Pueblo de Jesús de Machaca. Por su parte, los sobrevivientes de la masacre afirman que la "sublevación" fue a consecuencia de la negativa del corregidor el establecimiento de una escuela indigenal en la estancia de Qhonqho. Puesto que el funcionamiento de una escuela indigenal en ese lugar, significaba un desafío a los intereses de los gamonales en la socio- cultura del indio.
  6. Convención Nacional 1920 - 21. Informes de Comisiones. La Paz, 1921, p.208.
  7. Ibid. P. 208 "El Andino" sostiene: "Los mistis mataron primero a dos indios y comenzó la masacre. Murieron 10 mistis, incendiaron 10 casas y saquearon 36 casas".
  8. Pérez Elizardo, ob. Cit. p. 74.

Masacre

  1. Convención Nacional, 1920 - 21. Informe de Comisiones, La Paz, 1921 p.208.
  2. Ibid. 207.
  3. Redactor de la H. Cámara de Diputados, tomo III, 1921, 73a sesión ordinaria, 1° de abril de 1921, p. 23.
  4. El Diario (La Paz), 29 de marzo de 1921.
  5. UMSA, Archivo de La Paz, expediente (T), No 7, 1921 - 1925, 83 fs. Pizarro contra Fernández.
  6. Ibid, fs. 2v.
  7. Redactor de la H. Cámara de Diputados, tomo III, 1921, p. 23 "El Andino" No 11 La Paz, 29 de junio de 1921.
  8. Ibid (El Andino).
  9. UMSA, Archivo de La Paz, Expediente (T), No 7, 1921 - 1925, fs. 74, Francisco Pairumani (sobreviviente de la masacre), hija de Francisca Pairumani victimada por los soldados), recuerda haber presenciado la muerte de su mare y sus dos hermanos menores.
  10. UMSA, Archivo de La Paz, Expediente (T), No 7, cit, fs, 74.
  11. UMSA, Archivo de La Paz, Expediente (T), No 7, cit, fs.26.
  12. El Andino, No 11, La Paz, 29 de junio de 1921. Según este periódico, "Fueron incendiados 316 casas de indios, saqueadas mas de mil casas".
  13. UMSA, Archivo de La Paz, Expediente (T), No 7 19211 - 1925.
  14. UMSA, Archivo de La Paz, Expediente (T) 1921, 7 fs. Abigeato de llamas: Manuel Julián contra Benjamín Huiza, Telésforo Huiza y otros.